Cuando hablamos de proyectos educativos, siempre tendremos en cuenta que deben partir de las inquietudes de los pequeños. Es decir, un proyecto educativo no tiene sentido ni puede salir bien, si quienes lo van a desarrollar con nuestra ayuda, no se sienten motivados. No sienten que sea su proyecto. Hablar de los niños y reconocerles sus derechos es algo que nadie se plantea. Pero, ¿ha sido así siempre?
En esta ocasión, quiero compartir el siguiente powerpoint donde podemos descubrir, con pena y resignación, lo cruel que ha sido la sociedad con nuestros pequeños hasta hace muy poco.
Me resulta increíble, pero lo cierto es que somos animales, y si lo pensamos bien, las cosas no han cambiado demasiado. Quizás en nuestra sociedad occidental, del primer mundo que dice, ha mejorado algo. Pero lo cierto es que hay zonas del planeta (América del Sur, África, Asia...) en las cuales los pequeños no son considerados como personas, diría yo, ya que no respetan su existencia y son explotados impunemente bajo la mirada consciente del resto de la población.
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